Lo que me sorprendió de vivir en Estados Unidos

by Juliana Henson | Jul 15, 2026 | Entre Dos Culturas

Todo el mundo te advierte del papeleo, del inglés, del invierno. Nadie te advierte de las cosas pequeñas — esas que te agarran desprevenida un martes cualquiera. Estas son las mías.

1. Los desconocidos te hablan

La cajera te pregunta cómo va tu día. El del ascensor te comenta del clima. Al principio pensé que todos querían ser mis amigos; después entendí que esto es el famoso small talk, una amabilidad que flota en la superficie. En Colombia nuestra calidez es más profunda, pero es para la gente que conocemos. Aquí se la ofrecen a todo el mundo — y no es de nadie. Ya aprendí a disfrutar las dos.

2. ¿Comida a las seis?

En Colombia el almuerzo es LA comida — la grande, la que organiza el día. Así que la primera vez que nos invitaron a cenar a las seis de la tarde, mi cuerpo estuvo confundido una semana entera. Las seis no es hora de comida. Las seis es hora de un tinto con algo. Ya me adapté. Más o menos.

3. Todo queda lejos

Yo iba caminando a la tienda, al salón, donde mi tía. Aquí las distancias se miden en minutos de carro, y entre uno y la leche hay un parqueadero del tamaño de mi barrio. El carro es libertad, dicen. Hay días en que parece más bien un requisito de membresía.

4. El silencio

Las primeras semanas en un suburbio americano, el silencio se sentía durísimo. Ni vendedores gritando, ni la música del vecino, ni la moto con parlante anunciando aguacates. Puros… pájaros. Extrañé el ruido más de lo que esperaba. Todavía a veces abro la ventana esperando un aguacatero que nunca llega.

5. Hielo en todo

El agua llega a la mesa llena de hielo. En enero. Nevando. Tengo preguntas que nadie me ha sabido responder.

6. Aquí el buen café colombiano está en todas partes

Esta duele un poquito: es más fácil encontrar café colombiano excelente en Estados Unidos que en muchas casas colombianas — porque Colombia exporta lo bueno. ¿Esas bolsas lindas que dicen Huila o Nariño, origen único? Aquí están en el supermercado. Hoy tomo mejor café colombiano que el que tomé creciendo, y tengo sentimientos encontrados al respecto.

7. Lo colombiana que me volví

La sorpresa más grande no fue Estados Unidos. Fui yo. Cocino más comida colombiana que la que cociné en Colombia. Hablo de mi país todo el tiempo. Vivir lejos no me hizo menos colombiana — me concentró, como un agua de panela que se deja en el fogón.

¿Y a ti qué te ha sorprendido de vivir entre dos culturas? Cuéntame en Instagram o TikTok — y vienen más historias en Entre Dos Culturas.

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